22 noviembre 2009

River Raid: una retrospectiva jugable


Andamos preparando la Retroparty FK 2009 y en el campo de la selección de juegos no puede faltar River Raid, que demostró tener gancho cuando la gente probaba de forma casual con la Atari 2600 en free play en el local desde unos días antes del evento. Espontaneamente, cuando morían estos jugadores casuales se sentían frustrados, pero no con esa mueca porque la dificultad es demasiado alta o no han sido capaces de comprender de que iba el juego (que pasa). No, no, tendían a intentar superarse contra la máquina y se montaban corrillos de gente compitiendo entre sí tomando nota del marcador con la puntuación (para que luego digan que es un tipo de reto en desuso).

Mi situación para con River Raid no puede ser otra que la del cariño. Tengo bien localizado cuando lo descubrí porque me lo prestó Juan Román el día que se cambiaba la hora y descubrí Enano Rojo en mi televisión autonómica, lo que lo emplaza en un día especialmente feliz de 1986, ni Thunderforce en el 88 me dio tan buenos piques. Sin embargo, es un seleccionado para el torneo en si, compuesto por pruebas en distintos juegos y comparación del escore por sus propias virtudes independientemente de mi nostalgia, que no es un factor aplicable en este caso, (he podido revisitarlo siempre que he querido, más de menos puedo echar a mi propia hermana con la que jugaba), porque intentamos generar un evento objetivo y ya saben como me he manifestado acerca de lo retro.


¿Que tiene River Raid y que tenía en su tiempo? Os vais a reír mucho. Es un matamarcianos de visión superior (no llega a cenital o, al menos, lo que esperamos de cenital) en que vamos meneándonos sin poder parar teniendo que esquivar la orografría y hacer objetivo en los enemigos.

¿Ya está? No, eso era ya bastante entonces, pero incluía nuevos conceptos de manejo y complejidad. Algunos enemigos, que se mean de izquierda a derecha a distintas velocidades, pueden empezar a moverse variando esta velocidad cuando pasamos a su lado, había puentes que teníamos que disparar (y la siguiente vida tocaba a partir del último puente derribado, hacidendo de checkpoints o fases) y contábamos con un indicador de combustible que se iba vaciando. Éste podía rellenarse cuando pasábamos por unas pasarelas flotantes de abastecimiento, (aunque podían ser destruidas si les disparábamos, de ahí el necesitar ser certeros) y la recarga se relacionaba con la velocidad sobre la que pasábamos sobre ellas, con soniquete y todo que indicaba el tiempo de carga. Brillante.


Así pues, no podíamos detenernos, pero sí ir más rápido, (por ejemplo, para evitar un enemigo que se nos lanzaba desde una de las esquinas) o más lento para recargar más o para irnos a un lateral porque a veces el camino se dividía en dos. Otros juegos se limitaban a dejarnos ir a velocidad fija y solo preocuparnos de obstáculos y enemigos (que venían a ser lo mismo), pero River Raid introducía todos estos conceptos siendo más dificil, pero a la vez dándonos una sensación más amplia de control. Es una pequeña obra de arte con diseño brillante, dificultad ajustada y hasta un concepto plasmado comprensible en un juego para un mundo donde éstos se dividían en productos de 2k o 4k. El agua permanecía azul, las orillas verdes con arbolitos y casitas, y los enemigos parecían hundirse además de siempre parecer barcos, aviones o helicopteros. Ya os he dicho que todo esto sonará muy risible si has nacido ya en los 90, como la mayoría que me leeís pendientes venir a la Retroparty; pero entonces esto era muy, muy mucho en un juego. Si no fuera genial, no funcionaría a estas alturas.


Para ilustrar el asunto, además de las fotos de rigor os he puesto por aquí un par de versiones del juego. Tanto versiones de otros cacharros de su tiempo como hacks del original para emuladores Atari, (ya estáis encendiendo vuestras PSPs) así como remakes en PC.

Y no sé porque soy tan lelo de investigar el asunto si hay un River Raid.org que analiza y recopila la historia y remakes del título, pero bueno, contrasto mis notas con ella. Ofrece la versión de Atari, la de Spectrum y la de Commodore 64 al ladito de sus respectivos emuladores.

También tienen un remake manejable (284 kb) que cumple llevando la acción del original. (En la FK nos gusta probar los productos que ofrecemos, he tenido que estar una hora jugando, para que van lo profesional que soy). Es obra de Absolutist Games en el 2004. No me gustan las explosiones redondeadas de esta versión flash, aunque bueno, el original no tenía nada de eso, solo una especie de imitación de chof en el agua. Lo que sí echo en falta es el sonido de repostar tan característico que variaba según la velocidad y la carga. Es muy dificil hacer un sonido característico en la Atari 2600 de la poca variedad que tenía para emitir sonidillos. Era algo que te marcaba.


También tenemos otra adaptación, moderniki y que refleja que anda pasando realmente. Me refiero a que el avión ahora es un caza reconocible y todo. Los cambios reseñables a la mecánica de juego es el ataque en diagonal por parte de los enemigos y... bueno, que también supera al original en cuanto mostrar mejor eso de los bordes chocables del senderito, (porque me niego a aceptar la tesis de Koña de que se representaba un acantilado).

En su segunda parte, ya tirando la casa por la ventana, tenemos ya un remake en 3D de verdad. Demasiado para mí, me temo.


Ya aquí no tenemos demo y nos lo proponen al (razonable) precio de 9.99 dólares solitando un equipo impensable para los creadores originales como es un Pentiun II. Aquí está la página.Evidentemente, habrá que probarlo antes. Aquí está la demo.

Creo que os gustarán más los remakes, (bastante curiosetes, todo hay que decirlo), más que el original primigenio. Está claro que son jugables como el original y más vistosos, pero no van a colar como un juego de PS2, (y mejor que no lo intenten, le faltarian cinemáticas absurdas y tiempos de carga); pero no puedo quitarme de la cabeza la belleza minimalista del juego que conocí. No se trata de nostalgia, sino de los cortes a sierra del acantilado o lo que sea, de sus colores fuertes, de su sonido recordable y con justo lo que necesitaba para jugarse. Me da a pensar en que necesidad tenemos de un nuevo River Raid si nos funciona el antiguo, por mucho que lo queramos. Si deseamos más opciones de movimiento, perspectivas y nueva jugabilidad ampliada, tenemos cosas como el After Burner y el Ace Combat, porque este juego se identifica por su avión tonto. Y es que tiene delito ir en un avión y chocar contra las orillas del rio, (por más acantilado que está) o estrellarte contra un puente cuando sería sencillo sobrepasarlo por arriba o por abajo. Pero creerse eso es parte del juego, hay que entrar en su marco conceptual. Igual si fuese un fuera borda lo cogíamos mejor pero.... Bueno, es como es.

Fotos, carátulas, extras, links a reviews... archivado en Atariage.

Pero no acaba aquí la cosa. De Atariage podéis bajaros la rom de una alteración del cartucho original donde se le ha modificado el indicador de combustible, los sprites y se le ha permitido libertad de movimiento lateral. ¿Que que se consigue con eso? Pues un hack que a su vez es un remake de Death Race, el juego de recreativa (polémica entonces) basada en la peli producida por Roger Corman, joya donde las haya.


Pero es que Neotokeo2001 es un artista de esto de hackear roms y tiene decenas de trabajos por el estilo. Alien Menace es otro juego montado con el original River Raid, está vez de marcianitos.

Por último, (ahora sí), teneis una reseña en Retrobits que habla de la experiencia de juego y cuanta la vivencia personal en la infancia con el juego. Una reseña sentida, como deben ser. Nos rescata el spot comercial yankie del juego y es consultable dicha reseña aquí.

Curiosamente, solamente en dicha web y la wikipedia se acuerdan de algo muy curioso. Veréis, ahora que los videojuegos se han popularizado tanto, la posición de las mujeres en los videojuegos está en entredicho. Si son novias del héroe dejadas de lado de la acción o para ser secuestradas, mal, si en cambio hacen los papeles antes de personajes masculinos, (como la prota de Alien o Lara Croft para no salirnos de los juegos), pues también está mal porque es masculinizar a la mujer y bla, bla. Luego voy yo diciendo que no me importa y que me gustan que se luzcan las mujeres (y los hombres, ey) como bellos animales tal como decía Jesús Palacios y se meten conmigo.

Y sin embargo, esto es como los debates (cuando son en serio) acerca de si Batman y Robin están liados fuera de la viñeta cuando no existen y están atados a la necesidad de la acción y demás que hace que los tíos de videojuego sean tochos y garrulos violentos. Un debate estúpido donde los haya porque la situación de la mujer es los videojuegos es solo alegórica, arquetipica de cliché y mentira, porque no son mujeres, son pixeles o render 3D, no existen. En cambio, estamos por fin reivindicando el trabajo de la esposa de Einstein como quien sistematizó y artículo sus teorías y eso tan curioso que mencionaba antes es que River Raid, este juego revolucionario fue creado por una mujer, Carol Shaw. Tanto que se rebusca ahora en lo que denominan los anglosajones Historia de la mujer, pues podrían ponerse a hacerlo también con la historia de los videojuegos, donde han estado presentes e invisibles.


Ya terminando este repaso, he de confesar que cuando veo lo feote de los nuevas versiones, no puedo evitar el pensar también que son mejores gráficamente, pero no pueden pasar por juegos de siquiera serie media de este siglo. Me trae a la mente las palabras de John Tones cuando defendía en el FNAC que los juegos antiguos eran perfectos en cuanto éstos no intentaban imitar la realidad más allá de para simular lo suficiente para entender el marco del juego. ¿Por qué? Porque se hacían a la idea de hacer belleza con colores planos y pixeles en vez de ocupar sus recursos en imitar lo real. Por eso ahora son una estética.

Pero no dejéis que estas reflexiones de jugón raruno os despisten. Os he dejado acceso a uno de los juegos más grandes de todos los tiempos y distintas variaciones de éste. Teneis mejores cosas de las que ocuparos. Ya volveremos a ese tema de la imitación de la realidad y la estética antigua.
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