16 noviembre 2009

Ey Colega, ¿donde están mis videojuegos?



La señorita bien dotada ya saben lo que es, una señorita enseñando las carnes. Como decía mi madre, lo que van a comerse los gusanos, que lo vean los cristianos. Ese es el espíritu al que vamos a remitirnos más de una vez. El apuesto caballero, en cambio, debería serles mucho más reconocible. Se trata de Toxie, nuestro simpático y radiactivo vecino, el único superhéroe con tutú y mopa, el irrepetible buque insignia de la productora y distribuidora Troma, que tiene a un Kaufman rigiendo su destino y nosotros en la FK vendimos la figura del caballero hace unos años.

Todos los que sois lo bastante jóvenes para haberme denominado a Pulp Fiction peli antigua, aquellos que creéis que Tarantino y su compinche Robert Rodriguez han inventado lo de hacer películas malas a conciencia, con más presupuesto del necesario para hacer los efectos churros y con la cara de hacer las pelis así, deberéis pasar alegre penitencia en la FK y veros alguna peli de esta gente. Hasta hace poco, caía Escuela Superior de Subhumanoides II un par de veces al año, (entre medias de semana santa, en la que solo pongo Jesucristo Superstar para animar la tienda).

Veréis, hay pelis que molan y pelis que no. No hay regla matemática para ello, y conseguir la fórmula adecuada no consiste en meter pasta, pensad en cuantas pelis son una birria y han costado tropecientos millones, pero solo las veis por los efectos especiales, por ver como muere Leonardo del Carpio y vuestra novia lo pasa mal (¿otra vez? ¿Pa que la pones si te hinchas de llorar?) o porque no habéis podido evitarlo.

Explicar aquí como en el Cine los productores son esclavistas o que la producción mata lo creativo en cuanto no se arriesga en ese campo, es tontería. Necesito que recordéis otras películas que hemos puesto en la FK, John Carpenter, como nombre propio,  no os dirá nada, pero si menciono esa peli en plan Resident Evil que cuando saben que van a morir proponen echar un polvo (que honrado guión, es lo que haría yo, no sacrificarme para ganar tiempo y que escapen mis amigos) pues seguro que os suena más. De hecho, alguno me pedía la peli denominándola así la temporada que la ponía todos los sábados dos o tres veces.

Aquí ya nos metemos en los géneros, hay pelis que se hacen para tener y seguir unos patrones de ser entretenidas con acción y fantaficción, donde nunca se proponen ganar un Oscar y cuando revisan el guión seguro que dicen, ey, necesitamos otra tía buena más, quiero al héroe más chulo y pon unas cuantas explosiones más.

Ahora que lo pienso, el Cine al uso sale tan cutre porque hacen esto mismo pero queriendo ser dignos y sin saber hacerlo con caradura y sentido del humor, pero eso es otro tema.

Donde quiero llegar es que hay pelis con presupuesto limitado, que no han de preocuparse de ser políticamente correctas, (nunca le montarán una campaña los cristianos en la prensa y si lo hacen, mejor, que no tienen para publicidad) y que se plantean para verse en un rato ocioso de buen rollo y ser un producto de fin de semana con los colegas o incluso editarse directamente para videoclub.
Algunos ironizan divertidos a sabiendas que estas son sus pretensiones riéndose de los tópicos y elementos del género, incluso hacen el efecto especial cutre que pueden permitirse aún más cutre (y barato) porque saben que creíble no va a ser nunca y que va a dar más risa que asco y miedo de todas formas.

Para ver este tipo de películas, donde sin duda hay obras maestras dentro de su marco, hay que tener cierta disposición, no tomarlas demasiado en serio y hacer una lectura de ellas como obra de arte que asustaría a Kant con sus conceptos de la estética.

Troma hace pelis con cuatro duros y se encarga de llevarla a Cines y editarlas en DVD. Si no lo hicieran ellos mismos, seguramente nadie lo haría, y con ese sistema se le añaden unos cuantos creadores de pelis del estilo ganando ambos en que así pueden ofrecer, por ejemplo, 6 pelis al año en vez de 2.
Lo interesante del asunto es que ellos puede que rueden una peli por menos de un millón de dólares cuando en Hollywood les cuesta una 20 o 40 millones, las suyas apenas llegan a los cines, pero el público sabe que puede esperar de ellos y, aunque sea para meterse mano o para reírse de la peli (que no con la peli) van a verlas y son rentables para los exhibidores. Es una vieja regla de los negocios. Si produces más barato y vendes más barato que el estándar, puede que vendas lo bastante para rentabilizar sin riesgos mientras que otros se arriesgan sacando cosas desde sus cánones de calidad.

Comparar a Troma, que para mí es Arte (sí, con mayúscula pedante) con las consolas piratas como Polystation o los productos del hogar comprados en los chinos es injusto y algo errado, pero espero que comprendáis el símil.
Pero no vamos a extendernos más con esto, aunque avisados estáis de que igual usamos la Play2 que nos ha cedido Miki para poner pelis de estas como en los viejos tiempos (antes de que ardiera el segundo reproductor de VCD, que en la FK son como Kenny o el gato Snowball de Los Simpsons).

¿Y todo esto a que viene con el título del post?

Mucho, hemos hablado de una de las señas de identidad de la FK, que no somos gafapastas aunque leamos a Shopenhauer en la intimidad (verídico, en el retrete de la FK tengo una edición apañada), que nos va el cine de derribo (hecho con escombros) y ese gamberrismo que portan sin complejos. Sé que a alguno le he sorprendido con el tema, pero atentos a esto, esa posición para el arte y esa caradura era la que había antes en los videojuegos, que ahora nos los tomamos demasiado en serio.

Veréis, los juegos de antes explotaban la imagen femenina (y por ende, el sexo en un campo de jugones fundamentalmente masculino), con menos medios para ello. Se marcaban portadas muy claras y cárnicas para luego ser todo cuadraditos de colores y perfiles de escalera y cortes de sierra, pero hacían lo que podían y nadie les condenaba por ello cuando nos llamaban la atención como condenados.

Por supuesto el meneo, (y bamboleo) del modelado 3D y de ser una corriente de ocio de calado internacional masivo, entonces no existía sencillamente o no era lo mismo ni por asomo ni en extensión de usuarios ni cifras de negocio. Pero Lorna o Panthis ocupaban el lugar de Lara Croft. No hay ahora más respeto para la mujer o una visión más responsable ni gaitas feministas, sino que dedican juegos para chicas por un lado y por el otro hacen estas cosas como que con más pompa y como para que no lo parezca, pero a Mai y las luchadoras de SNK se les menean las tetas, Lara las remarca bien prietas en los fondos de escritorio descargables y ninguna tía medio prota o secundaria en un survival horror tiene algún kilo de sobra aunque no sea una paramilitar que curraba para Umbrella.



¿Está mal?. A mí no me molesta. Que haya paridad entonces y que marquen paquete luchadores de juegos de lucha pluriempleados en juegos de voleibol, me parecería justo. Lo que ocurre es que seguramente no se hace porque muchas mujeres no caerían en un reclamo tan tonto y superficial para juzgar a un juego que puede ser un pestiño por las carnes expuestas.

Tetas y formas prietas sí, vale. Pero su imagen de dignidad no sería tan molesta si fueran capaces de seguir haciendo otras cosas. Parece que se han olvidado de que el videojuego es un género postmoderno y mixtificador pop, que te coge una peli y un cliché para sumarlo a otro y con toda la cara del mundo. ¿Una tía pelirroja contra los dinosaurios? Ya lo hizo Lara y la peña de Cadillac & Dinosaurs, que ya puestos es la digna adaptación de un tebeo indie con solera, no un cliché ad hoc. Monstruos gigantes de kaiju eiga japonesa, (como Godzilla)  también, vale. Pero no que no me vengan con movidas de que son casi arte y ensayo. Hay arte y sensibilidad ya en ellos, siempre lo ha habido, pero con patadas giratorias y otros canales poco ponderables para la intelectualidad, tal como los hay en las primeas pelis de Peter jackson.

Pero lo que no hay ahora es redaños, no hay valor para plantarse en plaistation V, (el retonno) o en Güii con un juego como este:



Tampoco era revolucionario. Una aventura conversacional con algún dibujillo (gráfico) y para usté de contar, pero bien que jugamos como con La Guerra de las Vajillas. El tono, la actitud, el colegueo...

Claro, alguna oveja negra hay. Estáis pensando en Rockstar Games y sus GTA. Pero son la excepción cuando este tipo de juegos descarados, que nunca fueron la norma, si eran más comunes. No hay valor ahora de meterle a un nuevo Tony Hawk´s unas cinemáticas y un modo historia en que se pega voltios vendiendo marihuana, en plan outsider entrañable como Jay y Bob El Silencioso y le cuelguen al notas un crimen que no cometió. Algo así como aquella peli de Christian Slater. De hecho, ni se plantearán sacar un juego de Jay y Bob porque se liará el Cristo por ser camello, tal como ha pasado con los GTA y luego vienen los líos de la calificación por edades que no sirve de nada porque no son los adultos quienes compran los juegos y si lo son, no se molestan en informarse leyendo el reverso de la carátula.

Caballeros, los juegos pueden tomar de la serie B temas, giros, motivos, narrativa y hasta la filia por las motosierras como arma personal, pero no terminan de coger el gore porque les da miedo el marrón, no enseñan pezones (olvidáte del sexo) y les falta la contra y el gamberrismo que suele flotar en este tipo de películas. Rockstar, que es la única excepción que podemos usar como ejemplo, tiene su mayor mensaje en su sátira, que no es posible de descodificar por los cabezas cuadradas que ni entienden la broma (y aquí el Inglés con que hablan las emisoras de radio en San Andreas). La segregación racial, los políticos corruptos, los mensajes erróneos en los medios. Todo esto está ahí  satirizado exagerándose hasta lo ridículo, pero es demasiado sutil cuando un prohombre de la moral se rasga la vestiduras gritando ¿Niño, que es eso de que ahora tienes que ir a pegarle a una prostituta?. Su representación de las bandas de los 90 mostrando el camino de violencia al que se ve abocado el pobre Carl, es un mensaje demasiado complicado cuando no juega los que lo critican y, como no, no tienen oportunidad de ver la obra completa para comprender de que trata.

El pobre Carl vuelve a la ciudad tras la muerte de su madre para ser amenazado y robado por la propia policía, que lo mete en apuros con otra banda y le deja solo con lo puesto para volver a una casa vacía, un hermano delincuente y una colección de tumbas que antes eran sus amigos. Mangas coches y molas con ropa nueva, pero es que es la única opción que tiene para que lo que queda de su propia familia le acoja y le respete en esa vida... que no le recompensará lo suficiente.

¡Demonios, si uno casi saca las mismas conclusiones que tras verse la saga de El Padrino!. Si un educador la viera con el mismo método que hacen con el GTA saldrían en los medios diciendo No queremos que no se hagan films donde enseñen a esconder armas en inodoros para matar en restaurantes en vez de proceder al diálogo.

Pero no nos interesa la excepción a la regla, el juego inusualmente gamberro (aunque con mensaje) sino las razones por las que los juegos son tan cautos con lo politicamente incorrecto. Esto ocurre en una industria donde hay que invertir y arriesgar mucho dinero como para correr el peligro de ser estigmatizado y segregado por los distribuidores. La calificación por edades en USA hace esto mismo. Un comité no trasparente (no sabes quienes son ni que parámetros les hacen decidirse) te pueden calificar la peli con una calificación similar a la del porno y no dejarte entonces proyectarla en cines normales.
Bueno, algo así llega a pasar por aquí, pero en España se pueden recurrir las calificaciones.

Donde quiero llegar es que los videojuegos llegan a costar en desarrollo bastante menos que las películas, pero si lo bastante para necesitar muchos medios y personal; por lo que se hacen conservadores en lo que se dice, se muestra y en el campo de la experimentación, (no sea que innovando sean incomprendidos y nadie les compre). Su posición es similar a la del cine de género de alto presupuesto y con relativas estrellas. No nos vayamos muy lejos, piensen en la saga filmíca de Resident Evil, que no se pasan con palabrotas, no se despedaza pornográficamente a humanos vivos, y no hay desnudos. El gamberrismo molón de diseño se puede fingir con montaje digital de videoclip, pero es algo que se vive y se presiente cuando es un gesto vacío; no se hace una mueca de desprecio sin despreciar a nadie, no subleva ni acaban plasmadas las instituciones como ocurre en el Cine zombie de George A. Romero, por ejemplo, así que para que mentar clásicos caspa-gore como Street Trash. Pero seguro que os estoy mareando. Intento expresarlo mejor.

Si os fijáis, cito a Romero, que rodó La Tierra de los Muertos Vivientes con estrellas y presupuesto aunque fuera igualmente sibilinamente mordaz con la sociedad y, precisamente, la primera peli de Resident Evil se hizo famosa por verse 0.3 segundos el bello púbico de la Milla Jovovich, vale. Lo hago a conciencia poniendo ejemplos que no es que debiliten mi mensaje contradiciéndolo, intento que, teniendo ese pequeño margen de excepción (y siendo referentes comunes para vosotros), os hagan ver cuan pocas películas y juegos traspasan esa línea y que poco se aventuran en ella.

Ahora les pongo un ejemplo de otro film de zombies que si es gamberro, transgresor y que no se salva nadie (ni el propio subgénero, al que ridiculizan). Tendréis que rebuscar un poco en culturilla de estas cosas para seguirme el ritmo, pero se trata de un referente y es una peli célebre para los zombifílicos como yo: Return of the Living Dead (1985).

En la peli la excusa para que haya zombies es, precisamente, el experimento científico de índole militar, la que usan para la saga Resident Evil. Nada más empezar, te lo explican. ¿Oye sabias que la peli de La Noche de los Muertos Vivientes está basada en hechos reales? Sí, si tienen la cara de montarse una excusa así. La cosa se dispara porque resulta que el ejército había encerrado a los resucitados y silenciado los hechos, pero hay un problema de inventario y acaba en un almacén donde no debe un bidón con un zombo dentro.

Pues nada, el prota es punkie, tranquilamente. Pues sus colegas son atacados por los zombies, como no. Pero aquí no hay pezones esquivos al pause digital del reproductor de la FK que valgan, aquí hay un estriptis por la cara cuando están de parranda en un cementerio. Sin venir a cuento. ¿Como soluciona el asunto el guión? Pues cuando su novio macarra se lamenta de su existencia porque necesita llevar cresta y esas cadenas con tal de tener personalidad, (lo dice tal como lo escribo) pues su novia se despelota. Le pregunta otro secundario y toda explicación es, algo así como que cada dos por tres le da por desnudarse, que es muy raruna. Por supuesto, emergerán zombos de las tumbas y en apenas unos minutos se nos junta una patada en la boca al punkie de diseño exagerado de la segunda mitad de los 80, zombos en plan clásico desenterrándose con su lápida detrás y un desnudo frontal pleno y sin pudor, que se mantendrá otro rato porque no vamos a preguntarnos por qué le da a esta chica por desnudarse bailando con público, (si no lo hace su novio, al que debería preocuparle el asunto, ¿por qué nosotros?) pero, curiosamente, todos pensaríamos que el guión es endeble si en pleno ataque zombie (que aquí también es la primera vez que corren los zombies, por cierto) uno se para a buscar su ropa interior.


(ya saben por las pelis, en los cementerios se levantan cosas y yo tapo otras para que no nos recalifique google el blog tienen la secuencia uncensored aquí http://www.bocadoinferno.com/romepeige/linne.jpg)

Ahora tenemos Internet y yo ya no uso cresta, puedo ver pezones cuando quiera. No es ver senos desnudos, tampoco necesito guiones endebles y oportunistas con esta fórmula aplicada que es casi matemática, analizemóslo:

Ora nos vamos de juerga a un cementerio, para tener buena escena de zombos vs punkies, ora toca desnudo también metido sin calzador y nos reimos del absurdo que es todo esto para que el espectador sea cómplice y no nos rechace por cutres, sino que nos ria la gracia porque no nos hemos molestado más en buscar cementerio-tetas-tíos rudos con cadenas...

No necesito los elementos, también hay un cementerio en la peli Resident Evil II y se nos quiere hacer entender que han pensado los protas que es un lugar seguro y poco transitado cuando se levantan los muertos. Lo que echo de menos e intento poner aún en mi vida rebuscando es esa actitud de colarte las cosas así.

Colegas, está la cosa tan mal con eso de no ofender con el mensaje en la tiranía de lo políticamente correcto, que los americanos también saben que se vulnera todo derecho internacional y, como no, los derechos humanos con la prisión de Guantánamo; pero el único mensaje al respecto que he podido encontrar no es una peli dramática metiendo el dedo en el ojo como Feliz Navidad Mr Lawrence o Los Gritos del Silencio, no, lo he encontrado en Dos Colegas Muy Fumados II, donde bajo la paranoia antiterrorista que se vive, acaban estos dos elementos en esa prisión. Allí, y con el cachondeo grueso de la saga, sale el asunto de los abusos sexuales a los presos por parte de sus vigilantes en una cómica escena respecto al protocolo de felaciones del día a día.

¿Como se ha podido rodar y pasar en cines algo así? Pues muy sencillo, porque lo que no tendría rieles de decir al oído el ministro de un gobernante tirano lo puede decir a gritos cantando el bufón de la corte. Puedes reirte de tus defectos y tus males (en eso consiste el sentido del humor), pero también hablar de grandes males y denunciarlos si usas el canal del humor porque... rara vez toman tu mensaje en serio, pero ahí queda.

Tampoco los guionistas (que suelen ser también los directores) de género esperan cambiar la sociedad ni hacer denuncia social ni gaitas, (no son Ken Loach, aunque se les hace el mismo caso). Sencillamente sacán sus demonios interiores, marcan posiciones, se desahogan quedándose agusto y conecta con la vitalidad adolescente descreída que necesita atesorar el espectador de este tipo de pelis despreciadas, que no despreciables.
Lo echo de añoro, hace tiempo que no me encuentro con estas tintas cargadas y lo polémico y cacareado hace unos años el The Faculty, de Robert Rodriguez eso de que los profesores eran malutos y que se combatía a los alienígenas con droga me pareció tibio y contado de estraperlo intentando que no molestase a nadie e incluso que ni se notase.

Sí señores, tengo estudios superiores y me gusta ver tetas y gore. También leo a Proudhon en el inodoro, (no tengo mucho tiempo libre para lecturas no roleras, ¿que pasa?) y busco mensaje a las pelis con zombos, alienígenas y armas grandes (y a ser posible con músculos y formas redondeadas a juego). No se trata de educar a los jóvenes ni que espere de ellas el lenguaje de la dialéctica de clases marxiana, (que se dice así y no marxista, no es chiste). Se trata de actitud, gamberrismo y echar cara. Libertad ellos, complicidad para mí. Las superproducciones de género con argumentos que antes iban directos para las pelis de autocine y el directamente en video me dejan frío, y casi lo mismo con los videojuegos que las imitan aunque allí todo sea interactivo y tenga que procurar que no me maten.

Ya hemos hablado de la esencia de cierto Cine de género, de lo que echo en falta, y por qué por razones de desarrollo y presupuesto se parecen tanto a las pelis formales que intentan imitar el Cine de este tipo pero de forma descafeinada. Pero ¿por qué se parecen tanto los videojuegos ya a las películas en su forma de narrar? Eso lo tratamos en un próximo post. que no se diga que solo hablo de rol (y en otros medios como el Fanzine Rolero) y que me dedico a decir chorradas y poner enlaces en el blog de la FK.

En serio, ¿que tiene que ver todo esto con que? me he perdido...

Pues esto es una reivindicación del cine de derribo de pura cepa, de los nacidos para fondo de videoclub, de ese espíritu que falta en la medida que las pelis van siendo cada vez más caras (y controladas por cuatro gatos corporativos en cuanto medios y exhibición), más convencionales y desangeladas, precisamente porque eso viene pasando con lo jugable también y por eso he de posicionarme antes de examinar con más detalle este videojuego de hace unos años:

Bikini Karate Babes

Titulazo, eh, ¿Como se os ha quedado el cuerpo? Esto es el arte de titular serie B en su maestría, suena bizarro, suena largo y sobrecargado, mezclando elementos que nos chocan dando una sola frase que define toda la obra en la que, sabemos, no encontraremos mucho más que cumplida esta promesa explícita como de buena manera puedan. Esto es criterio del cine de género de pocas pretensiones y aún menor presupuesto que tanto amo... pero aplicado a los videojuegos. Todo el artículo anterior es para justificarles por qué me interesó tanto en su día y por qué, siendo una birria de juego se lo perdono.



Pensad en su concepto, es un grupo de tías en bikini metidas en un juego usando la captura de imágenes que ya nos dio pestiñazos en movimiento brusco y anquilosado a la vez como Mortal Kombat, una caspa hoy respetable como clásico no por lo obscenamente serie B que era, sino por como fue todo el mundo a su reclamo de la sangre y el gore soft ridículo que incluía. No veo menos respetable y menos razón para lanzarme de cabeza a por él que las féminas semidesnudas de formas realisticamente bamboleantes. Es de una pequeña y desconocida compaía, Edge, (no la de rol sevillana, sino unos tipos yankies que molan igual con el nombre) y evidentemente esto no me iba a hacer correr a comprarme una consola de más de 200 euros ni gastarme 60 en ESTO que llaman juego, pero tampoco fui al cine a ver Crepozoides II y no me sentí engañado cuando la visioné, sabía que alquilaba para una mañana de domingo lo mismo que sabía que podía encontrar en esté título que a todas luces que no desbancaría a Street Fighter II y que con suerte solamente sería tan malo y poco divertido como el Mortal Kombat de Megradrive.

Encontraba la misma caradura, el mismo arrojo de la serie B para ofrecer carnes y para mi sorpresa, esperaba que iba a ser mucho peor con eso de basarse en tías medio en bolas dándose golpe de karate. Cumple su promesa como tan buenamente puede, que eso es poco. Baste adelantaros que son nenas en bikini, pero ni hacen karate ni a la vista de como se menean tienen puñetera idea de karate ni arte marcial alguno...

...Empezamos mal entonces, pero hacen ataques especiales usando sus senos, (aprende, mojigata Chun-Li) me encanta su propuesta sin complejos y descerebrada a tope. No me hubiera sorprendido una ampliación anunciada con tanto poca verguenza como Ahora con Más Hostias y Más Tetas.

Ya os cuento en otro post, que me ha salido este muy largo... ahora me voy a echar otra partidita por motivos de trabajo, así lo tendré más fresco escribiendo su análisis para que veais como me entrego en mi duro trabajo.
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