09 diciembre 2009

Consejos para el cosplayer

Para quien pille despistado: el COStumePLAY es disfrazarse de nuestros ídolos/iconos. Mola mucho, (eso dicen) pero tiene dos problemas fundamentales. El primero es que conviene para un buen resultado (que te premien en concursos como el del salón del manga) parecerse al emulado. El segundo es que hace falta invertir en los materiales para hacer un disfraz molón. Quizás el tercero es tener donde lucirse y que el lugar tenga el ambiente adecuado (que no haga frío, que haga fresco si pega calor el traje, que no seamos los unicos cosplayers...) Pero esto último, aparte de que puede ser un problema, no vamos a tratarlo en este estudio.


Me sensibilizo por la causa porque muchos amigos son cosplayers, porque los certámenes cordobeses de cosplaying instantaneo desparecen por la falta de fondos (no hay presupuesto institucional para los materiales) y porque yo, que soy gordo, feo y sin un duro, estoy muy sensibilizado con el tema (lloro por los rincones como la Zarzamora) y yo no podría ser nunca un cosplayer si no siguiera estos consejos que les doy.


1. Acepta la realidad: No solemos ser lo bastante sexys

Vale, si el manga, peli, tebeo o videojuego tiene héroes humanos y no antropomórficos, todas las tías están buenas y los tios cachas (cachas es como los varones heterosexuales envidian y tildan de sexys a su similares sin ser tachados de homos), no es que lo estén un poco, es que van sobrados y a veces, sus formas son sencillamente imposibles. Incluso aunque escojamos a iconos esmirriados y del montón para imitar (que no hay muchos) tenemos que tener la suerte de parecernos, que ya es suerte el ser normaluchos o grotescos de la manera de que se nos pide.


Si como la chica de la foto, tienes cierta fisonomía parecida a la de C-18, (que entraría en iconos normalitos y que además llevan mucha ropa, algo nada común), no basta con vestirnos y maquillarnos de, sino dedicarnos a la tarea como para teñirnos y hacer cambios que si bien no son permanentes, sí deben hacerse previamente y hacernos a la idea de que duran mucho más allá de quitarnos el traje tras el evento. No son irreversibles, pero estorban.
Un ejemplo que puede ilustrarnos esto, uno de los actores principales de Mal Gusto (Bad Taste) la peli de Peter Jackson, estuvo a punto de costar un matrimonio. El tener que rodar los findes y no poder afeitarse hasta acabar la peli, (que una barba no es algo que crezca rápido ni que pueda imitarse facilmente sin dar risa), fastidiaba terriblemente a la señora del actor. Suponemos que por la típica aversión al bello facial porque irrita los cutis delicados, (bueno, eso me han dicho, no he besado a suficientes hombres barbudos como para presentar una opinión formada).

Me imagino a esta mujer como a mi última ex, a veces con ira, otras intentando parecer patética, pero diciéndole ¿Acaso quieres a tu amigo friki ese de las pelis caseras más que yo? A mí me venían con celos respecto a mi grupo de rol, pero fíjense como ha acabado Peter Jackson y como he acabado yo, que empezando desde lo más bajo he llegado a las más altas cotas de la miseria. El éxito no será siempre la recompensa de nuestros esfuerzos, vale, pero si no nos esforzamos y estamos dispuestos para el sacrificio no vamos a ningún lado.

Pero claro, podemos pasar por la pelu, afeitarnos pecho y cachas, ponernos lentillas y lo que quieras, pero a veces no nos parecemos ni por asomo y nadie hará sorprendido comparativas como las de arriba. Yo siempre quise parecerme a una chica de Masakazu Katsura, o al menos conocer gente que se pareciera a las chicas del mangaka, (aparearme con ellas, ya sería pedir demasiado), pero como nos explicó el filósofo presocrático Parménides respecto a los límites de la transitividad del Ser y posteriormente, el pensador torero conocido como El Lagartijo: lo que no es, no es y lo que no pue sé, no pue sé y ademá e imposible, respectivamente.


Y bien, mola Tiffa y la belleza púber de Chobits, pero observen en estos dos casos como no siempre podemos parecernos. El primer ejemplo está más currado, se ha compuesto el traje a medida para la ocasión, en el segundosolo es atuendo de dormitorio retro y cursi con un par de complementos. Sin embargo, ¿A cual de estos dos ejemplos les gustaría parecerse y/o llevarse a casa? Pues es lo que hay.

¿Sepukku? No, no, aceptarlo no consiste en eso. Solo nos lleva al consejo siguiente.


2. Échale cara

Hay miles de ámbitos en la vida en la que tener mucha cara o ser un descarado (por increible que parezca, no son construcciones antagónicas) se hace vital para salir airoso de las más peliagudas situaciones. Si no somos cuerpos danone, no nos parecemos con la bartola a Solid Snake o nos hemos hecho un traje con cartulina, cinta americana y bolsas de basura, llevémoslo con dignidad porque llegar hasta donde hemos llegado ya es mucho y tiene su mérito.
Los consejos 1 y 2 son vitales para ser un cosplayer que se atreva a serlo o que no se quede encallado en una sola representación. Aún más triste que negarse este sueño personal de homenaje y exhibicion, es el que una vez conseguido no queramos salir de la imitación a la que más nos parece que nos parecemos, volviendo año tras año al festival de turno con versiones mejoradas del traje o usando variaciones, (ahora soy Ryu, ahora Ryu player 2 de negro, ahora de verde...).


3: Supera barreras de género y raciales

En todas las facetas de la vida hay que hacerse a la idea de que no existen diferencias entre géneros y sexos, al menos, no hay razones para discriminar o vetar el acceso a ciertos campos. También hay que atreverse a ello en el cosplay, porque puedo ponerme una peluca afro y pintarme la cara de betún para vestirme de Jules de Pulp Fiction, pero si el que me va es el drogata de Vincent Vega y soy negro, no tengo por qué negar mi sueño.


Esto puede conllevar cierta reinterpretación e incluso deconstruccionismo, pero que no nos frene. A santo de que, si nuestros cromosomas son XX, vamos a cortarnos un pelo de ser caballeros del zodiaco. Además todo el mundo saben que son unos prendas, donde la única damisela que pelea sale de escena enseguida y la que mola más, está siempre secuestrada/convalenciente e indefensa para que le salven sus machos protectores... NO! alguien debe reivindicar el pensar de otra manera, romped esas cadenas.


Sí, esto no es exactamente lo mismo, pero se dejan llevar por sus prejuicios. Es una reinterpretación-deconstruccionista en pos de la abolición clichés de género y me quito el sombrero. Que buen seguimiento del consejo 1, 2 y otros que vamos a dar ahora. En serio. Esto es ser cosplayer valiente.


Sí, pueden darse resultados que resultan un poco... bueno, poco apetitosos, por así decirlo. Observen como en la primera foto de arriba el color de la capa de Batman, que no es el color de los tebeos, el de Tim Burton ni el de la serie de TV... es el color que le daba el colorista que curraba en DC en la mítica etapa de Neal Adams!. Que buen gusto con el guiño. Su compañero se ha preocupado de afeitarse las piernas, con lo doloroso e incómodo que es eso, pero nada, incluso entre los cosplayers hay prejuiciosos que no saben apreciar este profundo arte y superación.
Y sí, también me parece que el niño en primer plano de la segunda foto está corriendo despavorido al ver ese Superman deconstructivamente reinterpretado. ¿No tiene derecho el cosplayer a elegir libremente su disfraz? Alguien debería notar que Superman será gloria WASP, pero un caballero de color debería poder optar libremente a interpretarlo en vez limitarse a Power Man (un macarra) o al secundario de Richard Pryor en la tercera peli.


Si te ríes de esta foto no eres un cosplayer de cepa, solo un friki lleno de prejuicios y sin alma transformista que se disfraza.


4. Elige disfraces asumibles

Por mucho que te pongas, es posible que por mucho que te esfuerces no puedas reproducir un Gandamo Mobairo Sut (Gundam) F91, porque son formas cortantes y un robot de varios metros de altura. Tampoco es sencillo imitar a un Han Solo montado en TauTau tu solo (y pases calor lo más grandes ataviado para Hoth). No es que haya que ser agarrado, poco imaginativo o tener miedo a vestir osado. Me refiero a que hay muchas, muchas posibles opciones que se pueden conseguir con prendas y materiales que igual ya tienes en tu guardarropa.


Esta señorita es una cosplayer de las GenCon (las jornadas de rol más bestias del mundo) en 2004. Parece que viste para un concierto, pero está haciendo de personaje de Vampire: Bloodlines.


Y estos caballeros van de Death Note. Pueden pensar que van de calle o para hacer de público en la grabación de un programa de Tele5, pero no, es un cosplay de índole sutil, que les permite venirse a pata o en el metro al evento y pasar por no-disfrazados solo revelándose ante los iniciados, como si fueran parte de una logia secreta.

En efecto, este tipo de disfraces tiene una característica general (y una ventaja) clara: no valen mucho dinero, pero eso no significa que no valgan y que no estén dignos y estupendos. ¿Y si hacemos con pocos fondos otras imitaciones? Pues para eso pasamos al siguiente consejo.


5. Lleva con dignidad que tu traje no vale 1000 euros

Gracias a Internet el mundo ha cambiado y tú no te dejaras una pasta comprando mangas en la FK porque te los bajas, pero esa apertura también ha desbaratado otras relaciones. Me refiero a que ahora puedes acceder a empresas asiáticas que fabrican disfraces industriales de tus personajes favoritos, por lo que pijos con Paypal o tarjeta de crédito pueden lucir palmito sin ser originales, sin tener que inventar recursos para simular gravedad imposible en faldas, sin tener que coser un botón. Escogen algo de la oferta de la tienda virtual de turno, comprueban que está su talla, la seleccionan y voila! te hinchas de romperte la cabeza, ahorras paga para los tejidos y pides ayuda a madres y abuelas en su facturación para que luego te vacile alguien que solo ha puesto pasta. Pues va a ser que no.

El cosplay debería ser una lucha de émulos usando las habilidades que puedan convocar y sus propios medios, así que si alguien se pasa así por el forro el espíritu, pues estamos autorizados a ciertas cosas:



Sí, puede que no sean los mejores disfraces del mundo y que se vea que son caseros, puede que no tengan las mejores fisonomias para vestirlos, (se recomendaría no tener extremidades para ser un tetra de Tetrix), pero aquí están siguiendo todos los consejos que hemos dado hasta ahora. Si alguien queda la mar de apuesto y guay pillándose la ropa por encargo siendo un cosplayer sin alma (aunque con tarjeta Visa), nosotros podemos permitirnos ir así si no tenemos más pericia ni materiales. ¿Por qué? Porque tenemos alma y los otros no.


Puede que a los otros se les acerquen más para posar al lado, pero no te engañes; eso pasa si se parecen mucho y si están muy currados los trajes, pero pasa mucho más cuando son chicas esbeltas e imitan heroinas ligeras de ropa. No he visto a nadie ser tan sincero como para decir: tienes demasiado pecho para parecer una chica de 14 o una colegiala, aunque sea japonesa y no haya renovado uniforme desde la primaria, nunca llevaría una falfa tan corta. No, no se dice.Y es muy lamentable.

Pero no os preocupeis, echándole cara y llevando con dignidad un disfraz claramente casero, podemos reirnos de los complejos, del cosplaying de pijos y de cínicos que disrazan a sus novias modelos no-frikis solo para fardar. Vereis hacerle mucha foto a estos cosplayers del lado oscuro, pero nosotros, aunque cutres y feos, con un poco de sentido del humor seremos facilmente el alma de la fiesta y a los que todos recordaran. ¿Alguien buenorro/a disfrazado de X o Y? de eso hay en las obras originales y en todos lados, pero tu colega con el que nadie quiere salir puede ser reina por un día. Eso no tiene precio.


6. Sigue todos los consejos e innova

Si como yo, eres feo, tienes mucha cara, no tienes un duro y tienes sentido del humor, puede que no te lleves el primer premio, pero llenarás de amigos tu Facebook y conseguirás montones de teléfonos y emails. Vas a cosplayear como un campeón, sin complejos. Entonces, ¿Por qué quedarse en los conceptos de siempre? ¿No están muy vistas ya las Tiffas y los Stormtroopers?


¿Quien ha dicho que Leónidas no pueda valer? A ver, sale en una peli imposible con posibilidad de leer el tebeo que adapta y hasta el libro que adapta este, de un tal Tucidices. Salen tios enormes con rever en la voz, humanos deformes, y un monstruo que es una especie de rinoceronte pero que se parece tanto a los reales como los elefantes de El Señor de los Anillos a los de verdad. Pues siguiendo nuestros consejos anteriores, aquí tenemos un ejemplo de cosplay barato que rompe la norma y se hace inolvidable.



Otro ejemplo de ARTE en el cosplaying. Con un mono, una bandana y cuatro complementos, te puedes disfrazar malamente de Solid Snake, pero el emular el momento concreto de su infiltración via caja, (quizás lo más ridiculo del juego en cuanto se hace un cláico para las distintas partes), ya supone un talante especial y ángel en lo creativo.

Direis que todo esto es echarle cara porque algunas convenciones tienen entrada (y no barata) y muchas tienen como regla dejar entrar gratis a los que van disfrazados... aunque no tienen ninguna regla respecto a que se considera cosplay y que no. No niego que esto puede ser un factor, pero no le quiten mérito a esto, sean honestos.


¿Por qué razón solo puede disfrazarse uno de humanos o seres antropomórficos? La ocurrencia de ir de Tie Fighter y solucionar elegantemente el traje para que además permita el movimiento merece un premio en una liga especial, o un premio del público o algo ¿No creéis?


Si no sabeis apreciarlo como yo, aquí teneis un hombre-estrella de la muerte la mar de quedón, pero los Tie Fighter Men le superan. Así no puedes llevar bolsas de la compra en las jornadas ni siquiera puedes echar mano a los bolsillo (o sacar las manos de allí) para apuntar el móvil de una fémina que hayamos enamorado por nuestra imponente efigie o pagar un ramen, y no hablemos de comernoslo, una prueba de titanes incluso con brazos.


¿Empezais a comprender a que me refiero? Miren esta foto, esta ocurrencia hecha con apenas euros frente a la gente que se compra un traje en Corea y se hace la cera y la permanente, contemplen que GRANDE es, que gran idea. Akibahara estará muy bien, pero hay que ser especial, tener un salero y ser de una pasta a prueba de ridículos y con un sentido del humor como un templo para hacer esto, y eso tenemos de sobra en España que no tienen los nipones.


Conclusiones

Si has asimilado estos consejos y has idos poniéndolos en práctica, (es decir, consiguiendo interiorizarlos como para hacerlos tu modus operandi) progresivamente irás alcanzando la genialidad de las últimas fotos de este artículo o podrás ser cosplayer sin dudas ni pesares (que ya es mucho). Espero haber aportado mi granito de arena a esta impagable tradición viva a la que igual le dedico una sección en el blog... si es que retomo lo de reseñas figuras frikis, claro. Es que lo tengo en las tareas :)

Seguro que os preguntais cuales son mis casos favoritos. Bueno, en realidad no ilustran los consejos de este artículo, pero sin duda son geniales. En la categoría de ya-está-bien-de-cosplayear-siempre-lo-mismo tenemos a este genial Akira Toriyama ¿Lo han reconocido a la primera?


No solo es original, es que no vale una pasta y es un puntazo. Para darle un 10. Tiene que molar plantarse en las de Avilés, por ejemplo, vestido de Alan Moore, aunque hay que tener físico para ello. Peculiar, bizarro y escualido, pero hay que tenerlo. Desgraciadamente, solo podría ir de Peter David, (que ya han conocido por allí y no me confundirían con él) y soy tan alto como Art Adams, para más INRI.
Volviendo a nuestro tema, en la categoría de deconstructivisto tenemos esto:


A ver, ¿Por qué Darth Vader no puede ser negro como sospechaba Kevin Smith e ir más... más... no sé..? ¿Más Chueca?

Impagable también. Cosplayea bien y no mires a quien tienes al lado, vívelo sin complejos.
Publicar un comentario en la entrada