07 agosto 2013

Super Crooks

Si me he enterado bien (y he procurado mirarlo e intentar contrastarlo), Super Crooks es un tebeo guionizado por Mark Millar, pero el argumento es de un ínclito español e internauta activo: Nacho Vigalondo.


Bien, Mark Millar es un tipo muy competente que viene a demostrar que supera con creces el talento gamberro y provocador de Garth Ennis. No digo que se pase más, sino que lo hace con mejores mimbres y ha sido capaz de colarle alguna boutade de las suyas a Marvel. Parece ser que descubrió eso de cobrar por guión original a adaptar al Cine por Wanted (que no se parece casi nada al más que recomendable tebeo) y que ahora se las ingenia desde su sello por parir las cosas breves, con gancho y adaptables lo más posible a peli (lo que da mucho más dinero). Nemesis o Kick Ass van marcadas por esta concepción y si le sale bien, bien por él.

Nacho Vigalondo no es menos peculiar, quizás me da la impresión de que lo es más por tenerlo más cerca. Su última peli, Extraterrestre, no terminaba de cuajar desde su curiosa premisa, pero con Los Cronocrímenes colaba en el Cine Español algo que solo podríamos asimilar en el mainstream de ahora en un capítulo de Doctor Who (aunque sus referentes sobre viajes temporales van mucho más atrás, pero es donde encajaría ese guión filmado), así que el resultado dejó al personal un poco fuera de onda. Demasiado ágil, demasiado enrevesado para no iniciados, demasiado bueno. Hay que tener a este hombre vigilado también.

Se ha juntado el hambre con las ganas de comer, vaya. Si atendemos a que todo es de Nacho y Mark es quien lo guioniza técnicamente, que seguramente no; puede que sea el mejor guión de Vigalondo o, al menos, el más equilibrado y asumible para el público desprevenido.

La cosa va tal que así: un colega viejuno la caga intentando timar a un casino, así que van a hacerle la puñeta a base de bien a menos que no devuelva la pasta con intereses. Así que que decide dar otro golpe para conseguir el dinero, para lo que necesitará la ayuda de retirados compañeros de profesión de los que fue mentor para poderlo llevar a cabo. Y más no se puede contar sin destripar algo interesante.

Claro, no he comentado que estamos en un mundo superheroico y hay panolis con trajes coloridos. Tampoco que los protas vienen a ser supervillanos, algo cutres (bueno, MUY cutres) pero supervillanos, o que se van a dar ese golpe a España donde reside otro supervillano retirado. La publicidad nos quiere vender que la idea es venirse aquí porque no tendrían enemigos naturales que les contengan, pero estamos ante una historia de rateros y el golpe de su vida para forrarse y retirarse que podría haberse ambientado en Saint-Tropez, Niza o Mónaco.

Se parece más a Ocean´s Eleven, la peli de este siglo con el canoso ese que imita a Paco Fox que a un tebeo de supers, y las cosas improbables con las que maravillarnos de este obra no es tecnología punta como en la peli mentada, sino que resolven las medidas de seguridad con superpoderes. Con algo de habilidad, podría contarse esta historia sin superpoder alguno (aunque eso no es malo) y realmente hasta aquí se puede contar.

El dibujo más que cumplir, es muy bueno y la narración ágil pero certera como para meternos todo en 4 números, cosa que no suele verse a estas alturas de la vida. Un tebeo sin relleno y sin recrearse. Está muy bien, tiene alguna sorpresa sobre la marcha y es una lectura simpática de una sentada que deja muy buen sabor de boca. Si al final sacan la peli, la esperaré con interés. De lo más fresco que he leído últimamente.
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