04 diciembre 2015

Reseña: El Puño de la Estrella del Norte

Me daba un poco de pereza acometer esto, pero poder hacerlo hasta sus últimas consecuencias me ha resultado tan sufrido como verla. No quiero pensar más en ella, así que les dejo ya con el texto pergeñado.

Esta película es poco comprensible por su mejorable narrativa; pero mucha culpa tiene ser tan fiel a un original que viene a ser bizarro incluso para el manganime. Como no me limitan el número de palabras como cuando escribía en fanzines, voy a intentar situarles aunque eso supere lo esperable y tolerable en una reseña de este tipo y, sin duda, sea un esfuerzo superior a lo que vale la película. Con creces.


Mientras los italianos se enamoraron del esplendor de Mad Max, El Guerrero de la carretera y luego tomaron lo bueno de la tercera, sacando de ello tantas malas y horrendas películas maravillosas, la potente economía de Japón de entonces no hacía exploits así. Los temas del Cine japonés han sido siempre otros. Por supuesto que tienen su propio trash y explotaciones a mansalva, pero hacerlo de algo occidental, encima australiano, era un poco demasiado. Así que el potencial de la (entonces) trilogía de Mad Max acabó en un manga deudor de estas que, incluso allí, era un poco raro (lo cual tiene mérito en el país del porno-soft de lamer y rozarse con pomos de puertas*).


*Si no pongo un ejemplo, capaces sois de no creerme

Kazuo Koike, el afamado guionista de manga que enseño el método a Rumiko Takahashi (Lamu-Lum, Ranma...se le nota) se disfrazó con el pseudónimo de Buronson (Bronson, por Charles Bronson, transcrito en katakana), el dibujante hizo lo mismo (Tetsuo Hara, algo así como Paco Desgarrador) y parieron un manga, un tebeo por entregas en papel de guía de teléfonos, que duró años y años. Koike enseña a hacer guiones de manga con estructuras fijas, una fórmula sota-caballo-rey. Así que nuestro héroe, Kenshiro, ataviado como Mel Gibson, iba dando paseos por los páramos radiactivos con una manta en la cabeza, topaba con gente puteada o amenazada, repartía tortas y se largaba. El personaje no era más complejo que eso: tenía una importante venganza y estaba muy triste por su pasado oscuro. Gozando de un gran éxito, tuvo un montón de videojuegos por lo adaptable de su premisa (llegar, hostiar y partir) que contaba con el típico climax con un malo enormemente tocho y cabrón (puro Final boss). Estaba cantado. Incluso vimos alguno de ellos por aquí antes del boom del manganime.


Esto fueron juegos de Hokuto no Ken y así nos llegaron

Pero no era puro Mad Max Xploit. Los nipones pusieron de su parte, así que aunque importaron los punkis de gimnasio y la estética de amos del cuero, se introdujeron las artes marciales imposibles propias de Caballeros del Zodiaco: rayitos, auras, gritos de mujerzuela en versión original, toneladas de sangre y todo eso. El manga, pues muy bien, los malos se hacían odiar para que, cuando estallaran literalmente en pedazos, el lector al que iba destinada la obra (sobre los 12 años) diera palmadas y disfrutara de lo lindo. Digamos que no salvaba esto ni Nolan.
El uso del pincel repartiendo manchas guarras y afectando a los trazos no era tampoco muy habitual entonces y menos ahora. Hay que trabajar rápido, priman estilos adaptables a otros medios (ya se crea manga pensando en adaptarlo a dibujos animados) y le da un aspecto extraño e interesante.

El éxito en Occidente, quizás injustificado, de Hokuto no Ken, tiene que ver mucho con los albores de la importación del manga y que este fuera tan peculiar con esos elementos y dibujo. se consideró tolerable a los occidentales y la verdad es que fliparon con tanta masculinidad y violencia. La empresa inglesa Island World Comunications, luego llamada Manga Video, lo vio también cuando buscaba que editar tras Akira, y trajeron la peli que adaptaba resumiendo el grueso del manga en algo bastante coherente, la misma que vimos aquí editada en España. Funcionó y esta es gran inspiración a lo que se cuenta y el cómo en la peli que nos ocupa.

Toca recordar los dilemas del fan para con las adaptaciones. Si se hace muy fiel, hay cosas que no casan en acción real. El propio Spiderman en tela de pijama marcaría paquete y sería tan ridículo como sospechoso de abuso sexual. Bryan Singer (al que no cito por sus abusos sexuales sino por su X-Men) ya ironizaba en diálogos sobre vestirse con licra amarilla y este film es un alegato demasiado largo e insufrible sobre este fenómeno. Hay cosas que o cambias, o mejor que no lo hagas. Está película hace más daño al original que cualquier plataforma de padres concienciados

Colega, el original no es que fuera Shakespeare, no

Pero ser igualita que el manga no es lo peor que se puede decir de ella, al contrario, eso es lo mejor. Ni el subterráneo nivel actoral, ni los tristes efectos especiales (analógicos, gracias a dios) ni las coreogrfías de combate (me niego a llamar a eso peleas, como lanzar patos cabreados al aire a ver que pasa), vienen a aportar nada a esto, fuente de oprobio para todos los implicados en soberano truño, que justo fue el título del evento de Manuel: el Truño de la Estrella del Norte. Ea, ya lo he dicho. 

El Puño de la Estrella del Norte en imagen real viene a ser una especie de videoclip sin música y demasiado largo ambientado en una especie de parque temático para los del mítico local gay leather La Ostra Azul. Un sueño de musculocas rodeadas por una casta hetero inferior de gente fea y harapienta que corretea aquí y allá sin importar nada a la trama ni el destino de la historia, mientras ellos consiguen que se luzca pelazo, colágeno y nos recreemos en ello con la vana esperanza de que no nos demos cuenta del cartón piedra en los escasos decorados. 


Esto es de lo más fascinante del film, 100% rodado en estudio. Hasta la  textura de la película y la iluminación es cantosa y artificial. Si ves un horizonte, que se ven aún menos, descuida, que estamos en 1995 pero se usa el truco de pintar fondos con tempera u óleo. Mientras se preparaba Matrix, con su CGI y mujeres como algo más que botín de guerra y adorno, esta gente rodaba con medios y tratamiento de personajes propios de un film de 1950.

Ahora debo hablar de las artes marciales, eso que he comparado con patos cabreados lanzados al aire para que choquen. He sido injusto en ello. No saltan. Son casi estáticos y apenas se tocan. En el visionado la gente clamaba cable, un poco de cable. Tenían razón, incluso en wuxia se considera que dan un efecto excesivo e irreal, pero toda la película puede resumirse así: adaptación excesiva con manierismos a juego en un espectáculo irreal en el que nunca te metes en la historia, no habría desentonado izarlos con cables para saltar, en absoluto.

Puede decirse que pelean tiesos, pero por mucho que me duela aceptarlo, el manga también es así. Hara dibuja armarios roperos, erra con proporciones humanas, y hay mucho puñetazo, algunas patadas pero nunca dinámicas de movimiento, ni esquivas en secuencia. Es hostia con mucha línea cinética, rayitos y mucha splash-page, pero no hay narativa para las peleas en el original. En esto los cómics españoles explotadores de la moda de Bruce Lee lo hacían mucho mejor sin apenas saber dibujar y menos aún saber artes marciales.

Dicho esto con todo el cariño, pero el original se resume en dibujo con personalidad, carencias de saber contar o mostrar la acción, poses acartonadas y mucha viñeta enorme, a toda página o a dos (eso es un splash-page de esas), sazonado con (entonces) ultraviolencia. No me extraña que tuviera tanto éxito en Occidente. Si sumamos mujeres de buen ver demasiado expuestas en ropa y posturas forzadas (y a veces imposibles) con color, color excesivo; tenemos la fórmula de la editorial Image Comics que partía la pana en aquellos 90. Luego se dio cuenta la gente de que casi todo era mierda, su público envejeció. Nosotros también. Cuando vi esto recién editado no me funcionaba. Verlo ahora es un ejercicio masoquista.

La sesión me permitió reencontrarme con repartir tollinas a céntimetros de la cara del personal, o ese momento terriblemente ridículo en el que con el enemigo a la espalda, te liberas dándole una patada en la cara sin volverte negando todo conocimiento de anatomía... pero hasta en eso es fiel adaptación del manga donde existía tal pasaje. El pobre Manuel quedo marcado por la igualmente fiel representación de la técnica esa de dar tropecientos golpes megarápido, quedarse el punkie igual y luego explotar. En imagen real parece un gato curioso más que los Meteoros de Pegaso. Todos sentimos mucha lástima. Es increíble que aburrida y penosa puede ser una película cuya premisa es ''pavo guaperas mata a un montón de gente dando tortas que hacen explotar''. Con esto, debería haber salido algo mejor. Al menos un Ricky Oh, oiga. Pero me tengo que poner a explicar de que va... ya queda menos para acabar.


La técnica al manga
La técnica en imagen real

Ha habido una guerra nucelar, así que todo está hecho una pena. En esta ficción la gente sobrevive a un invierno nuclear y la lluvia ácida se entiende de manera literal por ignorancia creativa. El mundo se divide entre buenorros, buenos o malos, y piojosos feos, con opción a ser secundario tierno o graciosete.

Afortunadamente, queda algo que puede desestabilizar el régimen de terror que sufren los supervivientes a manos de bandidos e incluso hacer un mundo mejor ¿Qué? ¿Una religión alrededor de la bomba atómica? ¿El ceder ser la especie dominante a los monos? ¿Un puñado de niños escondidos sin supervisión de adultos y Tina Turner cantando acompañada de un organillo Casio mientras viste recicles de una torre de PC? No, no, algo más coherente: el poder de las artes marciales que otorgan poderes místicos. Ya lo sé, suena estúpido, pero todas las ideas que he mencionado antes también y sin embargo tuvieron sus pelis y ustedes bien que se las tragaron, así que por mi cuela esta ficción que parece escrita por Tyler Durden.

Existen dos grandes escuelas de artes marciales místicas saintseiyescas que son la de la Estrella del Norte y la de la Cruz del Sur. Al campeón de la del sur se le va la olla y empieza a matar gente. Sospecho que es porque el prota (el ídem de la del Norte) tiene novieta (y apetecible en el mundo este de feas, o es ella, o la castidad) y por eso está tan mosca el rubiales del sur, más poderoso que él quizás porque no moja y canaliza toda su frustración en el arte, marcial en este caso, tal como nos contaba Sigmund Freud respecto a Leonardo Da Vinci en su obra El Malestar de la Cultura. No obstante, dudo que haya inspirado esto. Más posiblemente lo hayan hecho las publicaciones llenas de varones culturistas posando casi desnudos en fotografía artística que reconoce Chuache, ex gobernador de California, como la gran inspiración de su juventud, y que cuando le preguntaron si eso no era un poquito gay el muy truhán dijo para despistar que las abandonó al descubrir que eran publicaciones nazis compradas a tenderos de libro antiguo. Divago, pero esta anécdota es más divertida que toda la peli. No soy yo, es mi mente intentando evitarla. 

Esto... ayudado por un grupo de tipos con pinta de macarras gays amantes del cuero (pero no nazis) que se limitan a reírle las gracias, el rubio, Shin para los amigos, se carga al maestro a tiros (lo que además de ser de desagradecido y mala persona, supone ser poco honorable y un perro ante el público nipón) y le pega una tunda al bueno de Kenshiro de la escuela del Norte. La técnica usada, absurda pero del manga, hace que se te corten las venas a la altura de donde se ponen las coderas produciendo dos geiser de sangre muy monos que al chat describieron como orgasmo múltiple masculino para horror de Mantak Chia (el importador del Kung Fu Sexual que TAMBIÉN es algo más interesante que la peli). Tras eso y partirle las piernas (creo, no se cuenta bien) le va clavando el dedo dejándole en el pecho la constelación que da nombre a la escuela del prota, justificación futura para enseñar mucho el pecho sin que sea para nada homoerótico (o nazi). Dándolo por muerto en vez de rematarlo para asegurarse, típico de archienemigo barato, se pira con la chica. Todo esto confunde cuando se cuenta porque se hace en flashback no muy bien indicado, pero al menos no rueda Nolan y nos ahorramos necesitar 40 minutos para verle sacar su pecho afeitado con esas marcas de dedito que en la mediocridad del maquillaje tienen volumen y al chat le hacen parecer tener pezones extra de perra. De hecho, si esto se hubiese llamado La perra de la estrella del norte y actuado en consecuencia, habría ganado mucho, pero no adelantemos acontecimientos.

Este pasado oscuro pone a Kenshiro en una búsqueda de venganza matando a todo maloso que se ponga en su camino, estar muy serio, hablar poco y proteger infructuosamente a la peli de las nulas capacidades interpretativas del actor. Ha sido un felonía terrible la del malo, porque nos ha privado de Malcolm McDowell que es el único que parecía saber actuar (y estar muy falto de pasta para salir aquí). Apenas tendrá un minuto de presencia física en el metraje, y luego solo dando voz cuando posea a alguien el espíritu del maestro este. Desconocemos porque no usó el truco para hacer que Shin se volara la cabeza cuando intentaba matarle a él, librando así a su alumno de tanto sufrimiento para enmendar el mundo (y a nosotros de la peli).  


Despues de Calígula, todo vale si pagan

Kenshiro el caso es que ha estado entrenando el tiempo pasado en elipsis sin indicar, así que se hincha a andar, tiene pesadillas mientras duerme y le pega a los malos que se encuentra. Los malos explotan poco y muy fuera de cámara que es muy caro, y en las pesadillas sale el padre de Kenshiro disfrazado de Eddie, la mascota de Iron Maiden, en una escena supuestamente impactante en que el actor grita y le pega a una puerta onírica que es más dura que los huesos de los malos por lo visto, pero nosotros sabemos que es cartón piedra.

Luego con eso de andar, que será por cabezón, porque otros van en un coche o una moto (es literal, se ve uno de cada, no hay pa mas) llega a un poblado más grande o merecedor de ser llamado así, donde los malos saquean de vez en cuando pero nada de violar, hacen pasadas con risas haciendo tiro al blanco, estilo el juego ese de Pokemon de hacer fotos. Kenshiro los mata y ya de paso le devuelve la vista a un niña que toca el organillo pidiendo, que es tan pobre que no tiene mono que haga gracietas mientras, así que tiene al niño coñón secundario supuestamente gracioso y fanfarrón, que se aprovecha de que ella es ciega para decirle que reparte tollinas. Por culpa del prota se le acaba el cuento y se ve que es un primo aunque es su hermano. Al poco muere el niñato y de nuevo no conectamos con la peli en ese momento, cosa que no pasa nunca, pero celebramos su muerte al chat. Que asco personaje. Creo que luego es cuando sale una guillotina y es lo más limpito que se ve en la peli, que nos dicen que es nueva. Pero de verdad, da todo igual. Volviendo a la muerte de ese plasta, lo poco que emociona del film, es uno de los escasos puntos en donde aparece música,  la cual hemos de decir que es casi digna, grandilocuente y como se sugirió al chat se toma muy en serio ella, se toma la peli en serio en el eterno plagio del Carmina Burana de Carl Off, aunque habiendo saqueo y recursos de cámara lenta, presuntamente emotivos, me parce a mi que están copiando más a Conan, El Bárbaro, que es el único musical que puede ver un hombre sin sonrojo. IMDB dice que el culpable de ella trabajó también para la serie de Chuck Norris, eso lo explica todo.
Por aquí es cuando ocurre lo de la posesión de la niña, no recuerdo si antes o después de querer cortarle la cabeza, perder al secundario imbécil que es su hermano y que la secuestren. De verdad, no es su día, no. Pero lo dicho, ocurre tan así y nos da taaan igual...

En estas el prota va a tener que ir a por el malo de una vez, no podríamos soportar más esto, El malo, denominado ahora Lord Shin, es un tipo que cuida mucho su cuerpo mientras regenta un montón de ruinas que antaño fueron civilización, donde la esperanza de vida se ha recortado de lo lindo y donde los delincuentes campan a sus anchas pero ahora reciclados para servir a su gobierno, duro y cruel para mantener lo que queda en orden mientras procura expandirse por medio de la guerra (a débiles y arruinadas poblaciones civiles), controlar los recursos estratégicos (sale el agua, pero también parece que el gas) y los asesinatos selectivos (a otros karatekas con superpoderes). Su sueño es reconstruirlo todo y que su civilización recupere la gloria perdida. Si no fuera esto del 95 basado en algo anterior, pensaría que va con segundas hablando de alguien...


¿Qué ha sido la novia del prota? No se preocupen, la tiene en una jaula de oro, en la que ella le desprecia y le hace la cobra o casi, que no puede ser esto muy sexual. Un consejo: si matas entre risas con tus amigotes moteros o gayers al novio de una chica en sus morros, luego es posible que no quiera rollo aunque le pongas un piso. Falta decir que la chorba guarda semilllas que Kenshiro le regaló simbolizando la esperanza de un mundo mejor de manera tosca, pero fiel al original. Ya si lo explican mejor eso habría estado bien. 

El malo no tiene un cráneo privilegiado que digamos, parafraseando a Valle-Inclán. Aparte de su ineptitud seductora, eso de ofrecer a los feos harapientos que se entreguen como esclavos tras saquearlos día sí, día también no es de tener el mejor relaciones públicas en su gabinete, pero si puedes conceder una rueda de prensa sin opción a preguntas desde un televisor de plasma, todo vale. Montar, se lo ha montado a hostia limpia, lo que es meritorio, pero está visto que no da pa más. Como sigue sin mojar, sigue matando karatekas (se ve uno, tampoco da pa más la pasta) calvo (ídem en pelucas). Es perturbador, porque le pide al calvo que le pegue antes de matarlo y se ve que le gusta al Shin, que es sórdido para todo menos para las mujeres. Se van sumando más y más subtextos que me dan mal rollo. Esto es como cuando los malos de The Punisher (la buena, la que no sale la camiseta con la calavera) se ven de fiesta con colegialas cantando karaoke en uniforme y otros viendo al escenario a un chino culturista con tacones. Lo has visto, pero no lo has visto y algo queda, como los insertos de fotogramas de Tyler Durden.

...y has visto una enorme y suntuosa MIERDA

Como la pelea final no da para mucho y aburre hasta verla, dejadme que hable del arte que se ve en esta peli, salen unos carteles del régimen de terror del notas, y es de lo mejor del film. Se intenta imitar el arte propagandístico soviético en su grandilocuencia, pero como toda la peli se queda corto. Llegan a semejar un futurismo italiano, seguramente pro-fascista muy meritorio. Estaban peleándose y me preguntaba si no habría reproducciones de aquello a la venta. Miré en Google, me tenía que entretener con algo mientras terminaba este bodrio, oiga.

En la pelea final calienta a unos extras, echas de menos a los cables, cuentas los centímetros que pasa la patita o el puño lejos de sus caras y luego sale el malo, que lo despista con un truco tonto y lo deja en un charco de sangre con su técnica de orgasmos musculinos en los brazos, pero como esto dijimos que era muy de Caballeros del Zodiaco, el bueno se encabrona, recupera media barra de vida al subirle la de power y al final le canea. Se ven unos rayitos, pero como la tensión dramática de la niña. Mejor que se lo hubieran ahorrado.
Hay una trama secundaria que no sirve para amenizar esto y menos para crear tensión, y es que la chati, la Julia, intenta escapar de un actor secundario famoso que hace un papelito, el del pavo al que Kenshiro le hace la tecniquita esta de hacerlo explotar pero el sabe más que el hambre y la para, pero tiene que llevar la mollera apretada con una bandana para que no le explote. Esto lo explican mejor el el original, pero ya os podéis imaginar como acaba la cosa enre ellos dos.

Muerto el malo, los bandidos le rinden pleitesia. Pero si habéis visto el anime aunque sea, sabréis que no se arregla mucho porque la idea de política y activismo social de Kenshiro es similar a la de Ryu en Street Fighter y John Rambo, llegar todo misterioso, hostiar a todos y largarse. Tampoco cuentan esto. 

No hay mucha chicha que sacar. No se hacía aprovechable ni para el trolleo y deja un sabor muy, muy extraño. Hay que resaltar la labor de los actores de doblaje, típicos del anime de aquel momento y entre los que está Alfonso Vallés, habitual de la Manga Video española e inmortal por haber sido Solid Snake. Me ha costado, pero por fin he encontrado algo bueno que decirde la peli.

Adaptar tanto algo tan tonto es un ejercio cercano al suicidio. Rodeado de talentos tales que ni en sueños húmedos pueden aspirar a la altura del betún, es un desastre confirmado. No es de recibo que en las escenas de supuesta acción y drama esté apreciando (y preciando) la labor de los odontólogos de los actores, va un pasta ahí, como el presupuesto de la peli, calculo, pero son fundas cutres por notarse demasiado. Las sonrisas de esta gente son una partícula del copo de Koch que forma este despropósito, donde puedes mirar donde quieras y fijarte en el detalle que quieras tanto como quieras, pero todo será mierdoso, no lo bastante como para dar risa pero si para ser algo surreal o casi. Al menos esta vez puedo decir que el peluquero hizo un gran trabajo. (revisen la anterior crónica)

Músculo, pelazos, collágeno en labios de varón, bellos ojos en miradas ambiguas por falta de interpretación... (que a veces son vacías de inteligencia como cuando buscas complicidad en la mirada de tu perro, así actua el prota), agarrones por detrás con muecas sádicas que parecen de deseo... la verdad es que este filme parece otra cosa con apenas unos ajustes como nos enseña Raquel en el grupo con su remontaje incluido al final de esto


Uno de estos animales, tremendamente parecidos, actua peor y aparenta menos inteligencia. Adivina.

Para adaptar algo tan infantiloide que trasladado tan fielmente era tan estúpido,  a uno le da a pensar que podría haber hecho alguien como Ang Lee poniéndose imaginativo. Lo que hizo con La Masa no le gustó a nadie, pero es lo mejor que se podía hacer con un tío que cuando se cabrea se le rompe la ropa y luce músculo siendo verde. Esto es algo igual de inteligente y narrativamente prometedor. Aparte de para enseñar a incrédulos alumnos de un escuela de Cine el por qué ya no se rueda íntegramente en estudio, esto no ha dado para nada y me parece una gran oportunidad perdida para filmar el primer drama gay de artes marciales postapocalíptico, subgénero que me diréis que no creéis que pueda tener mucho futuro comercial, pero esta película aún menos ha tenido. Para esto, si no hay pasta como en 300 podrían haber llevado la sensualidad masculina a otros derroteros. De hecho, había olvidado antes de revisitarla con vosotros que había algo aún más homoerótico pero mainstream, a fuerza de pasarse de rosca con la masculinidad. Si es que a veces se le da la vuelta al marcador, algunas películas de puro malas se hacen buenas y disfrutables, y esto... esto no tiene nombre aparte de El Truño de la Estrella del Norte.

Si tan solo se hubieran besado el malo y el bueno, un segundo antes de exhalar su último aliento el primero. Eso clamábamos al chat. Entonces, quizás, la película habría tenido algo interesante y algo de sentido.


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