18 septiembre 2010

La noche que fui Kurt Cobain (en partida)

Antes de nada, todo esto viene a colación de lo prometido en este post que versa sobre la campaña de Ko E Nah, pero puede leerse independientemente el que nos ocupa y habla de técnicas rolerísticas desde el ejemplo.

Yo en la intimidad, no trabajo con módulos prefabricados. Conociendo a mis jugadores y como quiero llevar las cosas, sé que siempre me saldrán por otros caminos además de perder tiempo en vías y trifulcas insospechadas.

Por eso, la rara vez que abordo un módulo de otro para usarlo, lo hago por un trabajo que quiero reconocer, incluso por la pulsión de recrear y verme en el brete de llevar adelante las cosas con el corsé puesto por otro. Esto es lo que suele llevarme a usar juegos que no he hecho no, desafiándome en meterme en su ambientación y dejes de estilo.

Si soy así para jugar y para con los juegos de otros, raramente me voy a poner yo mismo a hacer módulos para terceros. Lo hago porque normalmente, una vez jugados, ese testeo me sirve para perfilar y asentar mis ideas viendo que el módulo escrito no suele ser el jugado. Claro, que también me pongo a ello porque Fanzine Rolero me obliga a generar 30-40 páginas de material sobre rol, o directamente de rol, cada mes, y aún así me queda cuerda para otras cosas, pero los módulos son siempre exigencia y apreciados en las publicaciones de rol, así que me toca aunque en cuanto puedo y sale el de otro, me zafo.

Con una agenda apretada, ponerme a hacer uno puede ser tarea autoimpuesta por el bien de Fanzine a terminar emn 48 horas. En algunos casos, como este, los plazos de entrega obligan a terminarlo antes de abrir la noche anterior y usar romanticamente el alba como deadline. Así sale lo que sale aunque tengan gracia.

Pero cuando puedo planificar un poco, me meto en ese marrón porque la documentación del módulo me obliga por honestidad y coherencia a investigar un tema o suceso que está ahí, pero al que no le he podido dedicar tiempo.

Por eso, y por epatar, (para que negarlo) me propuse un jueves por la noche ser Kurt Cobain la noche siguiente. El reto. Era para dirigir Ko E Nah y había prometido contarlo.


Nunca supe demasiado del piltrafilla de Cobain, como con grandes grupos (o grupos tomados como grandes, no discutamos por eso), termino escuchándolos y agradeciéndolos cuando ya se han finiquitado. Manía mía, pero el éxito masivo suele ser un estímulo negativo para mí. Tuve que pasar por decenas de adolescentes que al final no querían follar conmigo traumatizadas con la muerte de Kurt, (y otras tantas idem con Morrison) así que uno en su juventud además le toma manía a los dioses paganos (de la hiperrealidad de Lacan) de aquellos/as que te hacen perder el tiempo, te decepcionan o hablan demasiado con su psicóloga (chivata de la poli) acerca de que hacen tus colegas por la noche... pero oigan, ya estoy divagando y creo que tienen un cuadro ya del coñazo de Nirvana en mi primera juventud.

El caso es que no estaba muy puesto aunque había terminado por apreciar su música por los momentos en común del pasado, pero Kurt me caía gordo que te cagas y no había movido un dedo por informarme sobre él, ¿Como hacerme un perfil para interpretarlo en una partida de rol como PNJ?.

La vida, milagros y, especialmente, la muerte de Cobain tiene lo suyo. Recuerdo todavía la chapa que me dio Miki con las teorias sobre un posible asesinato, (bueno, al menos no fue la CIA, vale) y tampoco me preocupaba el asunto porque lo necesitaba vivo. Sabía de lo controvertido de eso y todo lo demás, así que me fui a una fuente (in)fiable: Internet, intentando evitar páginas de fans y lecturas ya claramente sesgadas. Me daba igual que me colaran alguna cosa, pero tampoco era cuestión andar contradeciéndose una fuente con otra.

Lo primero que debe saber un director de rol respecto a su trabajo es que si quiere que las cosas pasen como las ha escrito más le vale que se pase a hacer novelas (se dice en Spirit of the Century). Lo segundo es que cuando tocas asuntos reales o acontecimientos, tu labor no es reproducir la realidad ni la Historia, sino usarla como inspiración, marco y todo ello de forma plausible (que cuele). Depende de lo que necesite lo que vas a contar, no de lo que es o lo que fue.

¿Era Kurt Cobain homosexual? Pues ni idea. Me preocupa más que alguno de mis jugadores lo sea porque les he influenciado afrontando ciertos miedos en partida (ya que no sé si les he ahorrado o les he destinado a decenas de horas de terapia). Me preocupa más que yo lo sea. Ambas cosas me preocupan sumamente un bledo.

Al parecer, marginado social en el insti, se juntaba con otro marginado de la clase, éste por gay, y él era su apoyo. De ahí su detención por una pintada que reproducía continuamente: Dios es Gay, y que caló en alguna de sus canciones. También tenemos una foto suya (en concierto) con coletas y vestidito. Pero Rammstein montaba en concierto en enculamiento fingido con un pene enorme de pega alimentado con mangera, y no creo que padezca el cantante de envidia de pene.
Donde quiero llegar es que no me interesaba este punto tantas veces debatido y usado por wannabes incursores del krampack o gays de tapadillo cool en mis tiempos. Estaba todo eso ahí para cogerlo si hacía falta a mi historia, y lo tomaría si tenía ocasión y necesidad. Iba a ser que no. Este mismo criterio sería usado para procesar toda la documentación.

Continuando en la tarea, encuentro un perfil donde hay problemas continuos con su madre y que no fue cierto colega mio el que inventó el truco de dormir bajo techo cuando estás tirado en la calle yéndose sano a la sala de espera de urgencias, (que aún lo cree). En realidad, no encontré confirmada mucha basura que había oido sobre él del boca a boca pre-Internet. Ni que creciera en una caravana siendo sodomizado o que consiguiera su primer ampli a punta de pistola.

Un pasaje capital me ayudaría a trabajar con él. Tobi Vail. La chica, música pero también activista pro-vegeterianismo, lesbianismo y anti-capitalismo desde su primer grupo, Bikini Kill y parte de un movimiento que se me escapaba. Tobi echó un polvo con el jóven Kurt, que le pareció insípido a todos los niveles. El tardó mucho en superarlo e hizo felices a muchos camellos.
A pesar de lo que suele decirse, su primeriza canción About a Girl no está dedicada a su futura esposa, sino que fue un ejercicio de sacar pecho intentando demostrar algo a Tobi: que era capaz de crear algo al estilo de The Beatles, bien escuchada, se me había escapado como sonaba a ellos, incluso pillé una versión maquetera de sus primeros tiempos sonando del culo.

¿Y de que iba la canción? De un pavo que va a buscar una pava pero no hay manera, tras concierto o rato en el antro ya anda ocupada. Ora con uno, ora con otro, pero a él le daban por saco y le fastidiaba. Una canción de Loser llorica apoteósica, aunque no tan lírica (ni tan grunge) como sería Creep de Radiohead, himno vital de un caballero.


De nuevo me detengo en un punto por el interés intrínseco. Kurt Cobain, infeliz y drogata con pasta de sobra para yates y patinetes por doquier, las había pasado putas con una damisela que pasaba de él. me puse a bucear en el kurt loser buscando el tono, la nota sobre la que había que sonar, y es que era algo con lo que (desgraciadamente) podía empatizar para construir al personaje.

Es muy importante cuando recreis personajes tras las pantallas el buscar el quien, que, como y cuando para documentarse, pero llegar a su esencia y tener un caldo primordial sobre el que recrear el personaje necesita que estudies lo que te une con ellos y te hace comprenderlos.
No sé si alguna vez interpretaré a Adolf Hitler, que tiene pinta de ser muy divertido, he estudiado sus discursos y lenguaje corporal, pero más que buscar entre la ingente documentación, buscaría a Hitler en mí mismo, seguramente tirando de mi (posible) naturaleza de hijo ilegítimo, como siempre sospechó él y ciertos biógrafos, y en su época de pintor callejero casi vagabundo, intentando recordar las veces que he dormido en la calle o los enconados debates en tabernas, ambas cosas recuerdos de jueventud y similares a los que se pegó él para hacerse con la confianza de la derecha obrera antes del Putsch.
¿Con que ánimo se levanta alguien para exterminar a 6 millones de personas? (descontados los homosexuales, gitanos, izquierdistas y filósofos, oiga) Pues tendría que descubrirlo, pero esa no sería la pregunta.

Una vez buscado por ahí, pude recrear un Cobain a medida. Doré el asunto con sus problemas con los arreglos que les impusieron en las grabaciones, el escándalo de alguna portada y un disco como In Utero, más sucio y grunge a su manera (que diferencia y caspa de grunge el suyo frente a los Alice in Chains, vaya). In Utero fue un disco para fastidiar, para tentar los límites y a ver si se daban cuenta que quería escupir en la cara de ese éxito suyo lo mismo que se supone que hizo con un pobre chaval según su sobreviviente en los Foo Fighters.

Mi Cobain fue entonces un enfant terrible de puro incomprendido, pero que tampoco habían comprendido de camino a la fama y al que, aunque no le molestaba la pasta y las drogas; eso de ser famoso y no entenderse su plante frente a la vida le resultaba insoportable como para llegar al límite de uno mismo necesario para despertar a la magia (alterar el tejido) en el trasfondo de Ko E Nah.

Con pasta para todo, pero sin saber que hacer con ella porque siempre ha andado pelado, tenía montones de groupies dispuestas a tomarle que le importaban un bledo por como le tomaban como estrella y era capaz de escribir una canción sobre violadores violados (Rape Me) y nada, que fans y mercadotecnia seguían mordiendo lo que les echaba sin poder comunicarse ni sentirse mejor.

Real o no, cliché quizás, pero desde fuera todas las estrellas infelices se parecen aunque jure Tolstoi que cada uno es infeliz a su manera. Fue mi Cobain y me gustaría haberlo desempeñado más tiempo, pero que pasó, quien le acompañaba como PNJ ilustre y que demonios tiene que ver con todo esto un pato de goma enorme tendremos que dejarlo para el próximo post. Prometo que en breve.
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