16 enero 2010

Kingpin o por qué no vende más el eurogame y el rol indie

Trabajando en catálogo de la virtual, (confirmar disponibilidad, calcular PVPs, buscar fotos adecuadas e informarme lo que no me cuentan...) me topo con un juego que pasé por encima cuando me anunciaban que próximamente estaría en su haber, supongo que por saturación de curro más que por falta de olfato.

Se trata de Kingpin, que por lo visto fue bien tratado en su presentación en el festival de Essen (como los Oscars, pero de los juegos de mesa).



Lo curioso es que no me ha llamado la atención porque proponga dinámicas de gestión de recursos con psicodrama checo totalmente reveladoras y novedosas, sino que me ha entrado por los ojos; como debería venderse todo producto con una presentación atractiva.

Parece que estoy diciendo algo obvio, y es que lo es, pero parece ser que se olvida. Veo los (estupendos) juegos de DaVinci Games, por ejemplo, y son muy divertidos y demás, pero me echa para atrás su presentación buen rollista de juguete familiar. Si tienes algo que quieres vender en un ghetto como es una librería especializada, o una tienda especializada en juegos (que de eso hay en Europa y todo, fijénse) puedes toparte como cliente a chavales de 15-25 años comprando solos más habitualmente que familias nucleares al completo y tienes que ganártelos.

Para entenderse en los juegos de mesa tenemos igual que en el rol neologismos para orientarnos, podemos decir que se dividen en dos grandes estilos que tienen que ver tanto con el diseño y producción que con las mecánicas, y es el Eurogame y Ameritrash. Igual parece despectivo en su segundo punto, pero son los finolis entendidos los que ponen los nombres y las reglas. A los roleros innovadores o que buscan cosas nuevas tambien deben fastidiarles eso de que los llamen indies. Por eso normalmente se desahogan metiéndose con los que les gusta saquear mazmorras y subir de nivel.

El caso es que el eurogame supone un juego fabricado a la tradición europea de no contar ni necesitar de expansiones, tener de componentes los justos y andar muy optimizado. Es decir, puedes tener varios estilos de juego y distintas formas de ganar y tienes de cartas, contadores y variables en las reglas las justas. El ameritrash es el rollete de la producción americana, esa gente que con los senos y las ruedas de los coches les parece que cuanto más grande mejor llegando a lo mostruoso (vale, es un cliché, pero me encanta). Sus juegos tienen un tablero colorista, 12 millones de figuritas en plástico y unas reglas igualmente sencillas, pero con docenas de variaciones como puede ser upgradear las unidades, cartas de evento/equipo, extras traídos de ampliaciones. Para buscar unos ejemplos facilones, ameritrash sería el Arkham horror con su colección de ampliaciones y su impresionante despliegue en mesa, aunque Starcraft, menos conocido es tres cuartos de lo mismo. En cartas, el mejor ejemplo es Munchkin.
En cuanto eurogames, Puerto Rico o el célebre Colonos de Catán son juegos de gestión de recursos que nos valen. Aunque el juego es sencillo y sin tantas variaciones, la forma de jugar e interactuar con el resto de jugadores marca mucho el destino de la partida. En cartas, Ciudadelas nos vale; con cada carta en uso pensada, calculada y repensada.

Tal como pasó cuando desembarcó el Anime y el Manga en nuestro país como negocio en expansión salido de un nuevo filón, se nos trae de todo y todo no es bueno ni se distingue en enfoque de público. Hay juegos para distintos tipos de jugadores de los juegos de mesa lo mismo que el manga ese del Hamster travelo no tiene el mismo público que The Ghost in the Shell.
Pero empezamos a cerrarnos y prejuiciarnos respecto a lo que nos echan encima y en cierta manera tiende a verse un estilo que entendemos por eurogame y por ameritrash.

Es decir, esperamos de un ameritrash que tenga orcos, zombis, nazis y/o dinosaurios con la caja GRANDE. En cambio, algo optimizado en espacio y componentes con un diseño amable, (granjeros, divertidos brindadores, trasnportistas de mudanzas...) nos sabe a eurogame. Normalmente esto suele darse cumpliendo el tópico.


Esto deviene en que en la FK sean los reyes los ameritrash. Cuando alguien llega (sin saber que dura es su desubicación) pidiendo un juego de mesa. El público aún no sabe que eso, dada la oferta que empieza a gestarse, es como ir a una librería de tebeos pidiendo un comic que sea guay o a un videoclub pidiendo una peli que esté bien. Es volver mico al tendero enseñando opciones, y felizmente lo hago.
Pero cuando estoy en ello ocurren ciertas cosas. Enseñas uno y dices: este es un juego de figuras prepintadas en un tablero que forman equipos combatiendo contra los nazis en una realidad alternativa en pos de reliquias alienígenas (repasen: figuras pintadas de soldados, nazis, alienígenas) y con otro: este es un estupendo juego en el que dispones cartas de distinto tipo en la mesa que deben agruparse según color descartándose de la mano, vienen decoradas con camaleones y es rapido, permite estrategias como maniobras de cierre al rsto de jugadores y es muy manejable y económico.

¿Teneis idea de cuales juegos ganan la competición de venderse a clientes que son chavales de 15-25 años ya clientes de la FK?



Ahí entramos en Kingpin, que puede ser un eurogame y usar su tablero (reversible) para partidas cerebrales como un ajedrez con 3 distintas formas de ganar, pero mira como molan las imágenes de su caja y material interior.

De esta manera, cuando enseñe juegos a estos clientes que quieren algo (pero no saben lo que quieren dentro del campo de juegos de mesa), puedo enseñarles un juego cuidado y divertido como todos los que he mencionado antes, pero que les entre por los ojos, que tenga un diseño de cómic vibrante, referencial a Sin City de forma aún mñas evidente de lo que lo es Rol Negro, y que mole.
Luego en juego, podrán ver las variables de idem más allá de arrasar a tus contrarios, las formas de llevar los turnos inusuales y, en general, las mecánicas que hacen grandes a muchos juegos germanos, pero se lo das en un marco que pueden asimilar: peleas de mafias cada una con su propio estilo.

Reiner Knizia puede estar hecho un mostruo con sus 500 juegos diseñados, pero a pesar de que siempre son óptimos, sus recuentos de puntos rebuscados y la mecánica matematica, resulta que no me han preguntado tanto por Exploradores (editado por Devir y premiado como juego del año en el evento internacional celebrado ha 10 min a pie de la FK) como por Brains! un juego del colega con su estilo reconocible pero que su marco y trasfondo son zombies comiendo cerebritos. ¿Entendeis donde quiero llegar?

Los finolis sibaritas, expertos de los juegos de mesa suelen tratar con condescencia a aquellos que se topan y confiesan un historial de Palé, Trivial Pursuit, Parchís y ahora un juego con caja ENORME!... pero los nuevos y los de siempre no van a probar mecánicas distintas ni matemática en recuentos de puntos knizenianos si no han crecido con ellos en casa siendo parte de nuestro acervo cultural como el dominó o el sinquillo, especialmente si las otras opciones no saben atraer su atención cuando ellos van a una tienda a pillarse un juego de mesa, así, en general, uno que les guste.

No es que pida un Caylus de lujo con figuras prepintadas en china y Bruce Dickinson o King Diamond posando para la portada fotográfica. Simplemente reflexiono acerca de que si hay quien no termina de acercarse a buenos y laureados juegos, quedándose sin conocer mecánicas de juego singulares, es porque no han sabido ganárselo esos juegos que las contienen y presentan.

Siguiendo con la analogía del rol, hay mucho producto interesante de esa rama que denominamos indie o los storytelling games, pero puedo meterles algo nuevo en mi mesa desde la premisa que son soldados de guerras futuristas planetarias estilo las de Warhammer 40K y no desde este juego trata de la redención del amor superando la dominación de un malvado jefe.
Para que se den a conocer mecánicas de rol distintas e innovadoras y que estas permanezcan creando escuela, necesitamos productos como Spirit of the Century en el roleo distinto.

Y, en juegos de mesa, preciosidades bien urdidas y presentadas como Kingpin. A ver cuando puedo echarme una partidilla. Promete, promete mucho y seguro que miembros de Arcano XIII que no son muy dados a los juegos de mesa o que son menores aficionados a los juegos de miniaturas, pueden encontrarlo apetecible.

Gracias por estos juegos que me recuerdan que puede haber gente en la industria innovando pero sabiéndose vender en vez de hacerse a la idea de ser minoritarios echando sus horas libres en despotricar en foros acerca de que no se ha apoyado su producto o que los jugadores activos tenemos la responsabilidad de hacer promoción y enganchar a gente. Tíos, haced vuestros juegos apetecibles al grueso del target comercial, sin dejar de dar calidad e innovación y no lloriqueáis: hacedlos con dinosaurios, pivones, nazis y robots gigantes.



El arte será el arte, pero seguro que Lars Von Trier con su minimalista Dogville tenía claro el que sacrificaba el público masivo de un Avatar o, al menos, tuvo la verguenza de callarse si piensa que el problema no es que su producto no sea bueno (que lo es) sino que el público es imbecil sin formación cinematográfica.

En fin, solo era dar este llamamiento y enseñar estas capturas tan molonas después de que me de el juego este una alegría. Sigo con lo mio poniendo cosillas a la venta.

Kingpin, descripción y fotos del tablero en la FK2000

Editado: se me olvidaba comentar que este juego polaco está ilustrado por un tal Robert Adler, paisano suyo, que al parecer es dibujante de cómics con un album en el mercado.

Aquí teneis información sobre él en Inglés, (que de normal, encontrareis cosas hasta en la wikipedia pero en Polaco) y este link no os lo perdáis que además hay Philip K. Dick de por medio.
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